domingo, 3 de julio de 2016

Una ráfaga de luz en medio de la neblina.

Ni el crudo invierno que azota Lima por estos días fue capaz de frenar a miles de fans que abarrotaron el Jockey Club en Surco para corear las canciones más pegajosas del momento, entonadas por la agrupación Ráfaga, que minutos después de la media noche y por espacio de dos horas encandiló a sus seguidores.
A las doce, una densa neblina acompañada por una molestosa llovizna se precipitaba sobre el cielo limeño, los asistentes coreaban a los teloneros, pero pedían a gritos la pronta aparición de las estrellas de la noche, quienes recién subieron al escenario mintos después, para el furor de los asistentes que -en ese momento- olvidaron toda la espera y se entregaron a corear a viva voz los éxitos de esta mediática agrupación.
La primera canción fue – quizás- la más aclamada, reconocida desde que el guitarrista acuñó el primer traste el Jockey y todo Lima retumbaron con el coro “Porque voz, se nota que no me queres, se nota que ya no hay amor, entonces ya no hay más que hacer y yo me dedico al alcohol…”, que se repetía cada vez con más sentimiento y con más cervezas en las manos de los asistentes, que sin dudarlo manifestaban su identificación con la letra.
Fueron dos horas de máxima fiesta, con la pegajosa música de la bailanta argentina, interpretada por una de las agrupaciones con más trayectoria, y que está presente en los corazones peruanos de dos generaciones, de modo que ayer quienes estuvimos presentes pudimos ver disfrutando a adultos de cuarenta recordando su juventud en los 90, o a los más jóvenes de los dos mil, que gozaron igual que sus pares mayores.
Al promediar las dos de la mañana, los corazones de los asistentes seguían exacerbados por la fuerza y la alegría de la música que Ráfaga destelló durante toda su presentación, las cervezas casi se habían acabado y los que las vendían ya no se daban abasto para atender la enorme demanda de sedientas voces que llevaban horas coreando a sus ídolos. Entonces, al anunciar que el concierto llegaba a su fin, un no generalizado volvió a retumbar, no importaba la hora, ni que el día siguiente era laborable, nadie quería que esta mágica noche acabe.
Agradeciendo tanto cariño, los Ráfaga se despidieron, prometiendo volver al mismo escenario el próximo 31 de diciembre, para animar una fiesta de año nuevo que -estamos seguros- volverá a ser un lleno de bandera.
Por: Javier Contreras. (Enfoke Directo.com)

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